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El otoño ya está aquí, y con él las ganas de crear una lechuza!

Quizás por ahí no se nota, pero te aseguro que aquí en Adliswil el otoño nos está saludando, los termómetros dejaron de portarse bien, empiezan a hacerles visitas a los grados con números que empiezan con el uno. Todavía podemos utilizar la camiseta pero por las mañanas ese fresquito hace que encojas los hombros y los pegues a las orejas, no es coña!

Además las calles empiezan a llenarse de hojas, las flores del verano se marchitan lentamente y aparecen las primeras nieblas. Crisantemos decoran nuestros balcones y jardines. Pero si hay algo que me dice que es otoño son las castañas, por fin podemos encontrarlas en los supermercados.

Cuando era pequeña recuerdo ir con mi hermana Sonia y mis padres a buscar castañas. La de kilos que hemos llegado a coger, recordarlo hace que me brillen los ojos como a una criatura a la espera de su súper héroe. Las extendíamos en el suelo del piso de arriba, que en aquella época todavía estaba en obras y allí estaban listas para ser devoradas.

Una buena lumbre, unas setas, acompañadas de boniatos y castañas, que vida, que lujo, que manjares, que felices con tan poca cosa, no? Oooops, se me olvidaban los caquis, que tiempos!!!!

Yo he querido hacer lo mismo con mis perlas, aunque las castañas las compramos en el super ya que el kantón del Ticino nos pilla un poco lejos. Nos juntamos unas cuantas amistades junto al fuego, con un buen vinillo o un proseco, no tenemos manías, para los no alcohólicos tee calentito y al ataque. El olor a humo nos delata, pero merece la pena, sino que se lo pregunten a Raquel y Etienne, jijijiji.

No te puedo decir por qué relacionan a las lechuzas con el otoño y tampoco me he puesto a averiguarlo pero muchos de los escaparates de los grandes almacenes comerciales están repletos de ellas y este ha sido el motivo de mi inspiración, me apetecía crear una lechuza ya fuera de tela o de cualquier otro paternal y darle la bienvenida al otoño.

Para crear una lechuza como esta, con su cajita de música, he utilizado restos de todo. Cuando mis nenes eran pequeños tenían una luna de color amarilla, que de tanto estirar la cuerda para hacer música, acabó rompiéndose. Guardé la cajita en un cajón que tengo con una etiqueta que pone “quizás en un futuro”, y como ves, este es el resultado.

Espero que te guste y que te ayude a inspirarte a crear una lechuza parecida a esta, un detalle cuco para regalar a un personaje pequeñito al que hará muy feliz, estoy segura.

 

Cuídate mucho y disfruta cosiendo, te mando un saludo desde la fresquita pero acogedora Suiza, una amiga, Susanna.

APRENDE A TENER UN COSTURERO ORDENADO Y EFICIENTE

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