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LA TIENDA, MI REFUGIO CREATIVO

Me gustaría presentarte lo que ha sido mi tienda o mejor dicho, mi pequeño rincón durante unos años. Han sido muchos los ratos que he pasado en mi lädeli y que se volvió parte de mi hogar.

Se encontraba en un barrio no muy lejano del centro de la ciudad de Zürich, a unos 10 minutos de las afueras. Tenía suerte porque se podía llegar hasta allí con bus y sólo tenía que cruzar la calle. La parada del 66 estaba justo delante de mi tienda.
A finales del 2014 se presentó la oportunidad y aunque fuimos bastantes las interesadas, el universo quiso que Susanna se quedara con el local. Y aquí me tienes, contándote experiencias y vivencias de mi pasado pero que marcan mi presente de manera muy positiva.

ESCAPARATE

Para que te hagas una pequeña idea, un local de unos 15 metros cuadrados y con un escaparate enorme y luminoso. ¿Sabes? Al ser grandote me permitía exponer mis creaciones y a la vez decorarlo un poquito según fuera la época del año. Esto último tenía que hacerlo muy a menudo, el sol sin querer castigaba las telas y las dañaba descoloriéndolas.

RINCONCITOS DE MI TIENDA

Entre los muebles que decoraban mi tienda había dos piezas a las que les tenía un cariño muy especial. Una era una vitrina rústica y la otra era un secretaire, esta último lo he vendido, no tenía espacio ni el lugar apropiado para lucirlo en casa. Los dos los compré en un portal suizo de segunda mano mucho antes de tener mi rincón, sabiendo que algún día me serían útiles. Con ellos puse en práctica otro de mis hobbies, transformar muebles y darles mi toque personal.  Y bueno, una estantería por aquí otra por allá, hacieron de mi pequeño local un lugar muy acogedor.

MIS CREACIONES

Pero todo esto que te explico no estaría completo si no te hablase de la cantidad de colores que daban vida a la tiendecita. Creaciones elaboradas a mano con telas que hablaban por si solas, cada una con una historia, con unos estampados únicos y especiales. Era como estar dentro de un cuento de hadas. Te puedo asegurar que no estoy exagerando, lo puedes comprobar con las fotos.

Una de las técnicas con las que me siento también bastante cómoda es el crochet o ganchillo. En invierno me sumerjo en un mundo lleno de ovillos de lana y me pongo a crear infinidades de gorros, parezco a una abuelita sentada en su hamaca tejiendo, con una diferencia, yo lo hago en mi sofá. PINCHA LA FOTO Y DESCUBRIRÁS MÁS COSAS.

Cuando mis seguidores y clientes venían con alguna necesidad, les escuchaba atentamente y luego entre las dos, como por arte de magia, encontrábamos una idea que más tarde, con la ayuda de mi máquina ponía en marcha. Adoro el trabajo que hago, me siento muy realizada y sabes una cosa? Me aporta una felicidad enorme. PINCHA LA FOTO Y DESCUBRIRÁS MÁS COSAS.

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