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MIS RAICES Y EL ESPARTO.

Hace ya unos cuantos años, a finales de los noventa, el patriarca de la familia enfermó. Ahora dime tú, si eres de esas personas que llevas toda la vida trabajando, que sin tener tu rutina diaria te sientes perdido, no te queda otra que re-invertarte. En su empeño por estar ocupado, una servidora descubrió el esparto.

 

HABÍA OÍDO HABLAR DE ÉL, PERO NUNCA LE PRESTÉ ATENCIÓN.

 

Lo típico, te cuentan alguna anécdota de su infancia, intentas visualizarla o hacerte una idea de lo que te están hablando y luego guardas en tu memoria aquello que te ha llamado más la atención. Creo que no se me quedó mucho de aquello que me contaron pues al no conocer que tipo de “hierva” me hablaban, fue como hablar a las paredes, vamos “nada de nada”.

Cuando era una quinceañera se pusieron de moda los capazos y cestos. Aquel verano todas las chicas parecíamos representantes de cestos. Que cosa más exagerada, es que no pasabas desapercibida, ibas con un “cestorro” casi más grande que una, con tu toalla y la crema para el sol, y bueno si me apuras un libro y una botella de agua. Recuerdo que el cesto me duró dos temporadas de verano, y bueno, no fue del todo barato, así que aún mejor.

En el verano del 98 mi padre se puso enfermo, “jodido” para que me entiendas, no se permitió practicar el aburrimiento. Le dio a la cabeza y se las ingenió para que sus sobrinas del pueblo le mandaran un buen cargamento de esparto.

Que coño vas a hacer con esto?. -Tú espera y ya verás!

Cuando vi que se liaba a contar tiras y a hacer grupitos con ellas, pensé que estaba perdiendo el tiempo. A medida que esas “hiervillas” iban cogiendo forma, comprendí lo que me dijo mi padre de ESPERA Y YA VERÁS.

Que guay, que cosa más hermosa y a la vez sencilla. No me lo podía creer que se pudiera conseguir tal resultado. Las horas en el balcón haciendo pleita se convirtieron en su terapia. Lo que en esos momentos su mente pensaba, sólo lo sabe él, pero te aseguro que se convirtió en producción casera de bolsos.

Bolsos para toda la familia, cestos y capazos a “go go” y bueno ya no te cuento cuantas cestas de pan se puso a hacer, aquello era como un no parar.

 

Ahora miro con otros ojos los precios de los capazos de los mercadillos artesanales y me doy cuenta que los están regalando.

Te invito a que conozcas el trabajo que hace mi padre, que casi a sus 80 años sigue practicando. Un trabajo que si se tuviera que cobrar por el tiempo de elaboración no se podría pagar. No te puedes imaginar la de horas que se necesitan para elaborar cualquier creación por muy sencilla y pequeña que sea.

 

♥ ♥ ♥ Una pequeña muestra ♥ ♥ ♥

 

 

Aunque hoy no te he presentado un video-tutorial de costura creativa, me ha parecido interesante presentarte otro tipo de artesanía bastante cercana a mí. No descarto aprender algún día, conozco el funcionamiento, pero a día de hoy todavía no me he puesto a ello.

Te mando un beso enoooooorme y te agradezco que me acompañes en esta nueva aventura, cuídate mucho y disfruta cosiendo o como no, creando. Hasta pronto, bendiciones, Susanna.

APRENDE A TENER UN COSTURERO ORDENADO Y EFICIENTE

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